viernes, 9 de julio de 2010

Lo que pudo ser


La primera vez que me quede con ganas de besar a alguien tenia algo asi como 12 años, la chica en cuestión, a quien llamaremos Zayra -ustedes saben, la confidencialidad- , estaba enamorada de mí, tan extraña es la vida que casualmente a mi me gustaba ella tanto como viceversa.

Mas de una ocasión de noche por La Margarita caminamos no muy cerca ni tan lejos, escoltados por su mejor amiga. En un par de ellas estuvimos cerca y contando nuestros breves y lejanos planes... el futuro; futuro que nos alejaría sin darnos más oportunidad que nuestro eterno miedo. La historia acabó como empezó, en sueños de adolescentes despertando a un sentimiento del que no conocían más que las envolturas de los regalos del 14 de febrero.

No hace mucho, una noche ya pasadas las 10, me tope con lo que crei su recuerdo. Era ella, triste, como apurada. Nuestras direcciones se acercaban para juntarse en un punto y separase indefinidamente despues. Intente sonreirle, abrazarla con una mirada de esas que sugieren una amistad complice de recados de niño enamorado y cartas perfumadas en papeles azules, ya algo viejas, pero siempre entrañables. No pude.

En los ultimos segundo antes de encontrarnos ella bajó la mirada, pasó de largo, como con miedo o vergüenza; evitando una posible mirada inquisidora o peor, cariñosa, se ocultó tras el cuerpo de su bebe y apretó el paso, las manos y los labios, labios que nunca probe y que en su cerrazón resguardan una historia que nunca pudo empezar. Ojos que sueñas aún con sus esperanzas viejas, que cada vez se ven menos probables en el espejo de lo que la vida y sus decisiones echaron a perder.

Tal vez a todos nos ha pasado. Me refiero a perdernos en la desquiciante incognita de lo que no pudimos conocer, bloqueados por nuestros errores o resguardados tras ciertos aciertos; pero que muerte más terrible que el desmayo eterno en la linea de lo que pudo ser.

Carpe Diem

(Fotografía de KTANA publicada en el foro Ojo Digital)

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